Koyam el anciano diaguita
Había en el pueblo diaguita, Koyam un anciano campesino, de gran sabiduría, el cual vivía rodeado de su familia, la cual le tenía un gran respeto y cariño; y siempre escuchaba sus consejos.
El cultivaba el campo, sembraba y cosechaba granos para alimentar a su hermosa familia.
Un día se le ocurrió moler los granitos de trigo, para convertirlos en harina. Se preguntó ¿cómo moleré los granitos?
Buscaré dos piedras de gran tamaño, con una superficie ahuecada y otra más pequeña de forma redondeada, la cual pudiese mover con ambas manos, para aplastar los granitos y así transformarse en harina muy sabrosa y nutritiva.
Esta servirá para las comidas del día, y también, como una bebida para saciar la sed. Esta harina constituye un alimento fundamental en la cocina diaguita. Y este alimento, hasta el día de hoy, es consumido por el pueblo diaguita y se ha hecho extensivo a otras comunidades.
Koyam, el campesino diaguita, transmitió su sabiduría al resto de los hermanos de la comunidad.
En el transcurso del tiempo, esta molienda, sirvió para hacer tortillas y también churrascas, las cuales servirían para alimentar a su familia, y especialmente a los niños más pequeños para saciar su hambre mientras sus padres, se dedicaban a extenuantes jornadas de trabajo en el campo y también, dedicándose a la crianza de ganados para su supervivencia y realizar trueques con otros pueblos.
