Yastay en el valle del encanto

Ya sentados el uno al lado del otro, tuve una sensación increíble en mi interior; oí dentro de mí la voz del guanaco que me pregunto “¿Sabes cómo se llama este lugar?”. Sentí muchísima alegría, mi corazón estaba agolpándose en mi pecho, todo era una gran escena sorprendente. Le respondí que no sabía, porque realmente no sabía el lugar donde estábamos, y note al guanaco muy emocionado, lo mire a sus ojos y estaban muy brillantes.

“Me crie hace tres vidas aquí y todo lo que ves, fue mi hogar… este lugar lleva por nombre Valle del Encanto. Tú tienes una misión y yo he venido a buscarte para ser tu guía, para que develes los ciclos de este valle, los colores de estos cerros y los aromas de estos esteros.”

Inmediatamente después de estas palabras, el guanaco se pone frente a mí, respira, cierra tiernamente sus ojos y acercando su frente junto a la mía, trasciende con su calor y su mensaje a través de mí. Visualicé destellos de luces y colores, figuras fragmentadas, perfectas geometrías, alocadas melodías, vi el día y la noche, el cielo y la tierra, ondulaciones interminables dentro de mí.

No sé cuanto tiempo paso, sólo sé que me reincorpore con una nueva conciencia, algo había nacido dentro de mí.

Entonces, el guanaco vuelve a sentarse a mi lado y le pregunto “¿Qué ha sido todo esto, blanquito? Estoy confundido, vi muchísimas cosas que no podría explicarte.”

“Todo lo que visualizaste es el arte que existe dentro de ti, son tus raíces las que tienes que proteger a través de tu visión. Eres el portador del porvenir diaguita… Este es un momento perfecto para presentarme frente a ti, soy Yastay, el guanaco trashumante y he venido para abrirte los caminos hacia tu destino”

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